el espectáculo es el guardián de este sueño

Habla Romano :

132 comments Agosto 27th, 2008

escribe maria frisa, otra vez

El mío fue:

Jamás se me había ocurrido hasta que vi aquella foto: Grand Hotel Europa en San Petersburgo. ¡San Petersburgo, la Venecia del norte!, aquel hotel construido en 1830 con una fachada de 160 metros era el colmo del lujo.

25 comments Agosto 26th, 2008

Iria

 

78 comments Agosto 25th, 2008

maria frisa, y van…

“15 maneras de decir amor”

Creo que es difícil para cualquier escritor establecer el filo entre la realidad y la ficción. A mí me parece que ya es difícil o casi imposible delimitar entre la verdad y los recuerdos: ¿ese episodio que recordamos de hace un montón de años sucedió así o lo hemos ido cambiando y adaptando?

45 comments Agosto 23rd, 2008

más de maria frisa

 en general siento mucho que la gente sufra. a unos niveles exagerados, porque soy excesivamente empática ( lo cual es un problema, entre otros muchos, y por algo tengo una terapeuta). desde luego siento que haya víctimas en un accidente de trafico aéreo o en un atentado.

43 comments Agosto 22nd, 2008

otra nota de maria

lucia escribe

 

47 comments Agosto 21st, 2008

sabina

Sabina estaba acostumbrada a tratar con gente que sufría, a consolarlos. Pero en general  se trataba de personas que habían  acudido a ella en busca de ayuda. Ardía en deseos de hablar con aquella mujer, pero no sabía cómo acercarse a ella. Danzaban por su cabeza palabras justas y convincentes, pero le faltaba la primera. Necesitaba un comienzo que fuera como una puerta abierta hacia una habitación luminosa, una palabra que invitase a escuchar el resto, algo que hiciera sentir a aquella mujer que Sabina podía entenderla.
-         Perdone si me entrometo, no es mi intención acosarla, pero… No he podido evitar darme cuenta de que está usted llorando.
La mujer se apartó rápidamente, con la mano, la lágrima delatora. No llevaba maquillaje.
-         No se preocupe, no me pasa nada - le dijo, en un tono que revelaba que le pasaba algo muy grave
-         Verá usted, en mi trabajo veo cada día a gente que sufre y que llora, y yo misma he sufrido y he llorado mucho. Tanto por mi experiencia laboral como la personal, porque creo que tengo unos años más que usted, le puedo garantizar que la mitad de nuestro sufrimiento está en nuestra cabeza. Hay hechos reales, innegables, que nos afectan. Pero la forma en la que nos afectan depende en gran parte de nosotros.
La mujer le miraba fijamente, pero no articulaba palabra. Sabina continuó.
- Yo misma, cuando tenía más o menos la edad que tiene usted ahora, me encontraba en un avión volviendo de París, y verla a usted me ha recordado aquel momento, porque me pasé todo el viaje, dos horas y media tardaba el vuelo entonces, llorando sin parar, e intentando hacerlo en silencio, tal y como usted hace ahora, para que el resto del pasaje no se diese cuenta. Me acaba de separar, tenía un niño pequeño, salía de un matrimonio muy difícil, un infierno, mi ex marido tenía serios problemas con la bebida, no sabía qué iba a hacer con mi vida, en qué iba a trabajar…
Sabina recordaba con horror aquellos años en París. Era como si un cuerpo oscuro empujase a Guillaume contra un abismo de sombras. Guillaume tendía las manos hacia ella como pidiendo ayuda. Ella habría gritado, se habría acercado, pero no se atrevía a avanzar más, tenía miedo del abismo. Y finalmente las sombras arrastraron a Guillaume y lo envolvieron y no quedaron más que las manos, como las manos de un naufrago, extendidas hacia ella, implorantes. Años después sentiría exactamente lo mismo con respecto a Pumuky.

31 comments Agosto 20th, 2008

una nota de maria frisa

Hola, he pensado que tal vez os gustaría saber más cosas de “15 maneras de decir amor”, y  creo que lo mejor es empezar por el título.

16 comments Agosto 19th, 2008

Marié

 Marié conoció a su marido precisamente en la ceremonia de entrega de uno de los premios literarios que ella había ganado y que otorgaba la Comunidad de Madrid. El acompañaba a un amigo que había ganado otro premio. Cuando se presentó le dijo que era editor, y que trabajaba para la editorial Paradigma. No mencionó que el fundador de la editorial era su padre. Marié casi no podía creer que un chico tan joven pudiera ser editor, y en su imaginación lo aureoló de todo tipo de virtudes: inteligencia, cultura, perspicacia, talento. Cuando él le pidió su teléfono creyó que se iba a desmayar, y cuando por fin la llamó el corazón se le desbocó de tal manera que casi no pudo mantener la conversación . Quedaron en verse el viernes siguiente, y durante los siete días que transcurrieron hasta la cita acordada Marié se alimentó exclusivamente de batidos proteínicos. Llegó a la cita desmayada pero espectacular. Había perdido dos kilos más, había ido a la peluquería, se había alisado el pelo y depilado las cejas. Durante toda la cena, se dedicó a apilar la comida en el borde del plato, como si se tratara de fichas de dominó, y a escucharle a él., que quedó impresionado con su reserva. Marié se sentía muy humillada, como si aquel silencio fuera siempre culpa suya. Su imaginación, llena de nociones descabelladas, muy literarias, sobre lo que una mujer  debe decir cuando está a solas con una hombre, no le ofrecía, en su turbación, más que cosas inadmisibles. Se despreciaba a a sí misma. Si por desagracia se le ocurría abrir la boca, decía las cosa más ridículas. Para colmo de males, veía y exageraba su propio absurdo. En su rostro, la palidez sucedía al rubor más intenso y la ansiedad se pintaba en sus ojos, clavados en los de él.
 Como era de esperar, Marié se enamoró perdidamente , con toda la energía acumulada durante años, energía que hubiese debido emplear en varios romances a lo largo de los años y no concentrar en uno solo. Perdió todavía más kilos, y no porque el amor la hiciera perder el apetito, sino porque se sometió de nuevo a una dieta estrictísima. Nunca estuvo Marié más delgada ni más bella, ni tampoco más cansada. Su madre contemplaba con asombro cómo Marie, a quien siempre había reprendido su desaliño, se compraba medias caladas y zapatos de tacón. Escribió  para él un libro entero de poemas, y le dedicaba todo su tiempo libre, que era mucho, porque Marié no tenía amigas. El tiempo que pasaba sola lo entretenía Marié, aparte de en leer, en hacer inventario de los muchos encantos de su amor, y en escribirle encendidas cartas.  

20 comments Agosto 18th, 2008

cómo saber si te es infiel

Cuando se despertó el dinosaurio todavía estaba allí. Uno de los cuentos favoritos de Leonardo, snob incluso para eso. Secretamente Marié pensaba que aquel no era un cuento, sino una simple broma. En cualquier caso, cuando Marié despertó, la frase todavía estaba allí. En el sueño, Leonardo le comunicaba a Marié que había escrito su primera novela y que quería que ella corrigiese el manuscrito. Cuando ella lo leía descubría que toda la novela se resumía en la repetición obsesiva de la misma frase: “Soy infiel. Soy infiel. Soy infiel” La frase era tan enorme como un dinosaurio. Y tan fuera de lugar. O no.
Probablemente el sueño había traído a la superficie de lo consciente lo que había permanecido hasta entonces en el fondo, mientras ella había patinado peligrosamente por el hielo de las apariencias. Pero algo, una sospecha, había venido a resquebrajar esa superficie pristina. Y ese algo era el jersey rosa.
Pocos días después de su cumpleaños Leonardo había aparecido a desayunar luciendo un jersey de cachemira rosa. La verdad es que le sentaba espectacularmente bien, y hacía que sus ojos azules lo parecieran más todavía, pero Marié nunca habría imaginado, ni en sus sueños más delirados, que Leonardo, tan sobrio, pudiera llevar un jersey de ese color. Y rápidamente se le vino a la cabeza la sospecha. Es un regalo de una mujer. Un regalo de cumpleaños.  Y luego pensó: es ridículo, no puedo a ponerme a pensar en semejantes tonterías. Pero, por qué no. Al fin y al cabo, Leonardo era todavía un hombre atractivo. Más atractivo, incluso, que lo fuera de joven, pues desde que había encanecido destacaban aún más los ojos azules y penetrantes.
¿ Por qué se le había ocurrido semejante idea? Porque el jersey rosa había actuado como el foco que en un escenario iluminara de pronto un montón de pequeños objetos que hasta entonces habían permanecido en la sombra, pero que se iban a revelar  esenciales para el ulterior desarrollo de la obra. El comportamiento de Leonardo había cambiado mucho en los últimos tiempos. Había adelgazado. Llevaba un perfume nuevo, penetrante y escandalosamente caro. Había empezado a usar productos faciales, aunque, todo hay que decirlo, con la ferviente aprobación de Marié, que llevaba años recomendándoselos.  Los congresos y las invitaciones a conferencias parecían haberse multiplicado de un tiempo a aquella parte, así como las cenas a solas con su amigo Monjardin.  A menudo le llegaban mensajes al móvil que no leía delante de ella y había adquirido la reciente costumbre de apagarlo por las noches; “ para que no nos moleste”, decía. Pasaba muchas horas frente al ordenador, escribiendo mails o chateando. Ya no insistía, como antaño, en acompañar a Marié a sus conferencias, más bien al contrario, parecía que cada vez que cada viaje de trabajo o salida de Marié coincidía con un ineludible compromiso de Leonardo que había sido adquirido con antelación – un viaje, una cena en casa de Benito, una soirée literaria – y que él se había olvidado de comentarle a ella. Más de una vez Marié le había sorprendido sonriendo solo.  Y lo más sospechoso de todo, últimamente le enviaba de cuando en cuando ramos de flores a Marié, algo que no había hecho desde los primeros días de su relación, un detalle que a Marié le olía sospechosamente a acceso de culpabilidad.

32 comments Agosto 16th, 2008

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